EMPECEMOS POR EL PRINCIPIO: FIJEMOS ADECUADAMENTE NUESTROS OBJETIVOS*
Para vivir la vida que quieres, es preciso que sepas lo que quieres. Ser efectivo en el mundo significa producir los resultados que tú eliges. Revisemos agunas reglas para decidir qué es lo que queremos, es decir, elegir objetivos bien elaborados de forma de tener mayores posibilidades de éxito.
1. Positivo: Tu objetivo debe estar enunciado de forma positiva. Es más fácil acercarse a lo que se quiere que alejarse de lo que no se quiere. ¿Qué es lo que quisiera tener? ¿Qué es lo que realmente quiero?
2. Parte propia: Tú debes tomar parte activa, es decir, la meta debe estar razonablemente bajo tu control. ¿Qué voy a hacer para alcanzar mi objetivo? ¿Cómo puedo empezar y mantenerlo?
3. Especificidad: Debes pensar en tu objetivo tan específicamente como te sea posible. Cuanto más completa esté la idea, más fácil le será al cerebro ensayarla y advertir las oportunidades para lograrla. ¿Qué verá, sentirá, escuchará? ¿Dónde, cuándo, etc?
4. Evidencia: Identifica cómo vas a saber que has alcanzado tu objetivo. ¿Qué evidencia de base sensorial te permitirá saber que has conseguido lo que querías?
5. Recursos: Cerciórate de tener los recursos (internos o externos) necesarios. Si no los tienes podrías necesitar establecer un objetivo intermedio.
6. Tamaño: Tu objetivo debe ser de un tamaño apropiado. Si es muy grande, podría necesitar sub-dividirse. Si es muy pequeño, no será suficientemente motivador.
7. Marco ecológico: Sopesa las consecuencias en tu vida, tus relaciones y tu entorno. ¿Qué pasará si lo consigo? Si pudiera tenerlo ya, ¿lo haría? Si tiene sentimientos de duda, podría necesitar reformularlo.
8. Pasa a la acción.
Fuente: “Introducción a la Programación Neurolingüista” de Joseph O´Connor y John Seymour.
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