“Al igual que el aire puro para mi organismo e ideas positivas para mi mente, necesito un ambiente descontaminado para mi espíritu” Todo dependerá de mis decisiones. Cuando tomes conciencia que tu ambiente familiar, social o laboral está cargado de pesimismo, rivalidades y mediocres comportamientos, serás tú, y nadie más, quien tendrá que tomar las acciones para descontaminar el entorno en el que te ha tocado vivir.
Será fácil si primero te serenas y te pones en paz contigo misma. Esto es indispensable. Sin esa condición no podrás lograrlo. Nadie puede dar lo que no tiene. Si tú no tienes tranquilidad interior, será imposible que puedas cambiar tu propio ambiente y mejorar el ambiente en el que vives. No podrás trasmitir la energía positiva necesaria para contribuir al cambio del comportamiento de las personas con las que tienes que relacionarte.
La energía positiva trasmitida a través de tu carácter y de tus pensamientos es más poderosa que la energía negativa del ambiente. Es como encender una fuente de luz en la oscuridad. No es posible la coexistencia; se acaba la oscuridad y prevalece la luz. Cuando estás en paz silenciosamente trasmites serenidad e influyes positivamente en todos los demás.
La madre Teresa de Calcuta practicaba ocho principios que le servían para mantener su campo ambiental libre de contaminación. En este mensaje citaremos los primeros tres:
“A menudo los demás son irrazonables, ilógicos y egoístas. Perdónalos de todos modos”. El perdón es como un factor purificador de tu espíritu. Cuando perdonas estás evitando que la energía negativa invada tu espíritu.
“Si eres bondadosa, quizá los demás te acusen de tener motivos egoístas. Sé bondadosa de todos modos”. Tu bondad no debe ser consecuencia de la opinión de otros, sino de la necesidad de tu corazón de sentirse feliz dando.
“Si tienes éxito, te ganarás algunos falsos amigos y algunos verdaderos enemigos. Ten éxito de todos modos”. Concéntrate en lo esencial de tu vida, en tus propósitos de noble superación.
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