Ya no puedo más, llevo un ritmo de trabajo que no me gusta nada. Llego a mi casa y sólo quiero dormir.
STOP. Siéntate y analiza la raíz del problema. Determina por que te encuentras en esa situación, y habla con tu jefe. Muchas veces, no sabemos decir no y terminamos asumiendo más y más trabajo. Nada justifica que no tengas vida. Sobre todo, porque ningún jefe con sentido de negocio, va querer “matar” a su gente. Muchas veces, simplemente no lo saben, porque no se lo hemos dicho. Mientras tanto, nos podemos sentir mucho mejor al hacemos pequeños ajustes en nuestras vidas. Compartimos a continuación algunas recomendaciones del artículo de Jane Straus sobre balance de vida, del boletín MovingAhead del American Marketing Association, que te pueden ser de ayuda.

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Arregla lo que te molesta. Cambia las pequeñas cosas que te irritan, como una laptop muy lenta, el sonido del teléfono demasiado bajo, información que no está archivada, o un programa de computación que no hace lo que necesitas. Arregla estos pequeños inconvenientes y te sentirás mejor. |

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Aplica la regla 80/20. Todos saben que el 80% de los resultados provienen del 20% de los esfuerzos. No te distraigas con cosas menores. Ordénate con el email, las llamadas y enfoca tus esfuerzos en lo que realmente aporta valor. Evalúa por qué estás procrastinando con algo importante y repártelo en piezas pequeñas para que la tarea no parezca dantesca y sientas que avanzas. |

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No temas cortar un proyecto a pesar que ya le dedicaste tiempo. Muchas veces seguimos con proyectos que no tienen mucho sentido porque ya le dedicamos mucho tiempo. Evalúa los proyectos más grandes primero, y no le dediques un día más a hacer algo que sabes que no va a dar resultados aunque te mates haciéndolo. |

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Contrata ayuda para organizarte. Tanto en casa como en la oficina, hay tareas que no nos gusta hacer o que otros pueden hacer mejor y nos martirizamos tratando de hacerlas nosotras. Contrata a alguien temporalmente para que realice la tarea y te sentirás mejor. |

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Conversa con alguien que sientes que tiene todo bajo control. Invita a esa persona a almorzar o tomarse un café, y pregúntale cómo hace para balancear su vida. |

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Escribe tus logros como si tuvieras 80. Pregúntate “si no estuviera mañana, ¿qué diría la gente de mí, y qué quisiera que digan de mí? Haz una lista de tus metas y aspiraciones, ponla en un sitio visible y compártela con alguien querido con quien puedas revisar los avances oportunamente. |
Finalmente, la autora aconseja que nos obliguemos a participar en actividades espirituales, en la comunidad y con la famlia, caminar todos los días y hacer actividades sociales diferentes para sentirnos mejor.
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